Después de ver los crueles y despiadados actos del rey Akura, Nanami descubre que él planea interferir en el traslado ceremonial de Yukiji.
Ante la negativa del padre de Yukiji de aplazar dicho evento, Nanami declara con altiveza: “¡Yo tomaré el lugar de Yukiji-san y me subiré al palanquín!”. Además, ¡¿se revela el interés amoroso de Tomoe?!