Ryôga Ishida lo tiene todo en contra: tanto su padre como su hermano mayor han sido acusados o sospechosos de asesinato, así que es la persona perfecta a quien cargarle el muerto.
Hasta ahora, Ryôga ha conseguido soportar el peso de ser “El hijo del asesino” y ha canalizado toda su frustración en el boxeo, pero dicho título empieza a pasarle factura.