En Una perfecta habitación de enfermo, una joven recibe la noticia de que su Ćŗnico hermano, de tan solo veintiĆŗn aƱos, padece una grave enfermedad y debe pasar largo tiempo en un hospital. DĆa tras dĆa, cuando ya se confirma el peor diagnóstico, ella lo acompaƱarĆ” en ese trance, y su relación se reforzarĆ” hasta convertirse en el centro de su existencia. Tanto en el silencio de la habitación blanca como en los pasillos y la cafeterĆa del hospital, donde a veces charla con un mĆ©dico, el tiempo parece detenido, y sin embargo avanza al ritmo de las estaciones.
Completa este delicado volumen otra narración, Una mariposa en el hueco de la mano, protagonizada por Nanako, una muchacha que acaba de internar a su abuela en una residencia. Y mientras la anciana parece alejarse gradualmente de la realidad, su nieta empieza a sentir un vacĆo inmenso, una impresión de estar Ā«atrapada vivaĀ», que la llevarĆ”n a plantearse todo su futuro.