Fujio Pon y un compaƱero de la fƔbrica practican jiujitsu en la hora del bocadillo. El jefe les pilla, no le parece oportuno, se china y les echa la bronca. En el rifi rafe se cargan al encargado accidentalmente. Entierran su cuerpo en un vertedero ilegal a los pies del Monte Fuji.
Por lo visto, es lo mismo que hacen todos los criminales de la ciudad. El resto de basuras y sustancias tóxicas, maceradas con el caldillo que sueltan los muertos, eclosioan, se fusionan o vaya usted a saber, pero la cosa es que empiezan a levantarse los hambrientos fiambres dando lugar a un apocalipsis zombi de primer orden.
Fujio y su colegui tratarÔn de sobrevivir en el pÔramo, robando, matando, conduciendo trailers de 16 toneladas⦠hasta acabar en una urbanización de pijos, luchando a muerte para entretener a los ricachones. Hasta en el fin del mundo hay clases.