La nueva estación trae consigo una brisa fría que despierta los sentidos, y Momoki y Manji reflexionan a conciencia sobre su futuro en común.
Manji sigue viéndose incapaz de sincerarse con su gran amigo Tsuna, pero, dispuesto por fin a desterrar la cobardía de su corazón, decide enfrentarse a los recuerdos de su niñez y se dirige a la casa que lo vio crecer.
Ante la mirada gélida de su padre, Matsuri, y ante su tío Iwai, por el que años atrás languidecía de amor, Manji comienza a hablar…
NOTA: Debido a la ambientación histórica de esta obra, algunas escenas que reflejan costumbres en los burdeles del periodo Edo incluyen contenido que puede resultar sensible para algunos lectores.