A Mobuko Tanaka nunca la han sacado a bailar. Siempre ha sido una chica callada y tímida, un personaje secundario en la obra de su propia vida. Pero ahora, con veinte años, Mobuko se ha enamorado por primera vez. El chico de sus sueños es Irie, un compañero del supermercado en el que trabaja.
Tras el incidente en el parque, lleva a Tanaka e Irie a considerar como sería besar a la persona que te gusta. Sus imaginaciones están disparadas y están tan nerviosos que acaban causando problemas en trabajo. No es fácil ser uno mismo cuando te gusta alguien, pero la distancia entre ellos se acorta un poco más cada día.